Son unos Bostonianos clásicos, con chaleco abierto para un mejor calce y comodidad. Tienen puntera en forma de ala. Son zapatos muy durables en construcción Goodyear Welt, esto quiere decir que la suela está unida al corte por medio de costuras y sin usar adhesivos como sucede ahora en la mayoría del calzado.
Para la descripción de los zapatos hemos consultado al experto en estos asuntos Felix Ávila, y el opina que la piel parece de becerro francés. Los zapatos son mostrados conjuntamente con un instrumento de trabajo antaño denominado remachador de clavos ya en desuso. Ahora lo que se usa, por lo menos en la industria méxicana, son maquinas detectoras de clavos y remaches para quitarlos del calzado destinado al mercado externo.
DETALLE UNO: Al hacer una búsqueda en Google de la palabras “zapato bostoniano” recibimos una grata sorpresa al encontrar una marca mexicana en la primera pantalla de este buscador. Se trata de la empresa Grupo Industrial Toluca y la marca Crucero. Recurde esto: si no esta en Google no existe.
DETALLE DOS: El museo donde se encuentran estas reliquias históricas está en la Ciudad de México y se llama Museo Benito Juárez.
DETALLE TRES: En seguida algunos párrafos seleccionados de un artículo del historiador Enrique Krauze, para tener una referencia distinta de la versión oficial del personaje.
“El 21 de marzo de 2006 México festejará, o tal vez sólo conmemorará, el segundo centenario del natalicio de Benito Juárez. Su lugar predominante en la historia pareció siempre un dogma patriótico. Murió en olor de cívica santidad en 1872 y a partir de entonces los dos regímenes que sucedieron a la República Restaurada —el porfiriano y el revolucionario— lo han canonizado.
Hoy una mentalidad respetable pero reaccionaria desdeña el tratamiento práctico de los atávicos problemas de los indios, y en pleno romanticismo cree ver en la vuelta a ese universo cerrado al tiempo la solución para el porvenir. No hay duda de que en esa matriz cultural hay valores que se deben preservar, pero los problemas que señaló Juárez siguen siendo los mismos y las soluciones también: libertad, democracia, igualdad ante la ley. Valores universales.
Juárez había salido de su condición. No tenía nostalgia de ella. No fue el primero en salir. Salir de ella no es denigrarla. Es lo que hicieron —forzados o por convencimiento— todos los mestizos mexicanos, una porción no menor de ese conglomerado que atraviesa los siglos y que llamamos México. Las comunidades indígenas del México actual pueden aspirar a permanecer total o parcialmente en su cultura, o a salir del mismo modo de ella. O pueden aspirar —con creatividad— a tener lo mejor de los dos mundos. Pero para todos los que habitan en ellas cabe una modificación del famoso apotegma juarista: el respeto al derecho de esos individuos a salir o a quedarse en su condición, es la paz. ”
Profesión juarista: Enrique Krauze. Letras Libres, mayo de 2000.
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